miércoles, 28 octubre, 2020
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En 1990, un futbolista iba a ocupar las portadas de los periódicos deportivos mundiales por sus desavenencias con un club de la Primera División belga. Este episodio iba a mostrar al mundo entero un problema al que se enfrentaban muchos jugadores de fútbol, tanto profesionales como amateurs. Sin embargo, Bosman fue el primero que actuó, descontento por la injusticia que sufría. Con final agridulce para el protagonista, esta historia noventera nos recuerda a todos el progreso que ha sufrido el derecho deportivo desde finales del siglo XX hasta la actualidad. 

Jean Marc Bosman (Lieja, 1964) era un jugador de fútbol de la primera división belga, con partidos disputados con la selección Sub-21 de su país, entre otras experiencias deportivas. Antes de iniciarse la temporada que daría comienzo a la nueva década se encontró con una oferta de su club, el RFC Lieje, que le ofreció renovar. La propuesta no convenció al jugador, ya que su salario era considerablemente reducido. En este momento, un equipo de la Segunda División francesa (el Dunkerque) acordó un traspaso con el jugador a través del equipo con el que todavía tenía contrato: se cerró una cesión del jugador por un año, además de su compra.

El problema era la libertad de acción del jugador, es decir, la figura del conocido como agente libre, que es aquel deportista que puede negociar de manera personal con cualquier otro club. Esto, que al público actual le puede parecer la norma general, en los años 90´ trajo un caso sin precedentes en la historia, ya que se debía abonar una compensación económica de manera obligatoria para abandonar el club, aunque el contrato hubiera expirado. Con el contrato finalizado, el problema acababa de empezar.

Tras la negativa del jugador a abonar una cantidad que él consideraba injusta para ser liberado, Bosman decide llevar a los tribunales a la Federación Belga. Por ello, dicha federación prohibió al jugador disputar partidos oficiales. Fueron cinco años en los que estuvo luchando para poder jugar, pero más allá de unos partidos en categorías menores de Bélgica, Francia y en la Isla Reunión, tuvo que esperar hasta 1995 para conocer el veredicto y que la sanción fuera levantada.

El 15 de diciembre de 1995, el Tribunal de Justicia de la Unión Europea falló a favor del denunciante, hecho que provocó la desaparición de las indemnizaciones por traspaso tras la finalización de un contrato. Además, el cupo de jugadores europeos se anuló, por lo que cualquier jugador perteneciente a un país miembro de la Unión Europea podía formar parte de la plantilla, sin restricción.

Bosman recibió una cantidad de 280.000 euros por los perjuicios ocasionados durante el juicio. Pero el problema para él no se había esfumado todavía, y nunca lo haría. Todos los equipos dieron la espalda al jugador, que tuvo que retirarse de manera forzosa. En una entrevista para el medio Goal, Bosman afirmó vivir con 570 euros al mes, una cifra que dista mucho de la realidad en la que viven otros futbolistas. Una de las ayudas que recibió es de la asociación FIFPro, encargada de colaborar con jugadores de todo el mundo.

 

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Las consecuencias de la sentencia

Esta ley provocó un terremoto dentro del mundo del fútbol. En primer lugar, desapareció la indemnización por traspaso y el cupo de jugadores europeos en las plantillas de los clubes. Por ello, ahora un equipo español, por ejemplo, tenía por primera vez la posibilidad de tener más de tres jugadores europeos en su plantilla.

En segundo lugar, el mercado sufrió un aumento desmesurado de movimientos y las transacciones comenzaron a ser más elevadas. Por otro lado, los fichajes de jugadores que no formaban parte de la Unión Europea provocó un éxodo de promesas, pero también un flujo de jugadores avalados por sus agentes, que en buena parte no daban el nivel. 

En tercer lugar, los jugadores canteranos vieron como deportistas de otros países tenían preferencia a la hora de formar parte de la plantilla del primer equipo. Sin embargo, muchos de ellos no dieron la talla, y el flujo de fichajes fue mermando poco a poco. Los contratos de los jugadores mejoraron de manera exponencial, ya que las posibilidades de ganar más dinero en otros países provocaba que los clubes tentaran a sus estrellas con más dinero.

Con ello, los derechos televisivos aumentaron, generando presupuestos mayores y una globalización del mundo del fútbol que, a día de hoy, se mantiene.

 

¿Caso Simutenkov?

Si hablamos de la Ley Bosman, no podemos despreciar otros casos que a raíz de dicha sentencia tuvieron gran importancia en el resto del mundo. Igor Simuténkov fue un jugador nacido en la extinta Unión Soviética que se enfrentó a otro problema por el mero hecho de nacer en un país que acabó desintegrado. Aunque saltemos de siglo hasta llegar al XXI. En el año 2005, Simutenkov jugaba para el CD Tenerife en la Segunda División española. En aquel momento, los jugadores rusos contaban como extra comunitarios, ocupando un cupo extra, motivo por el cual el futbolista denunció dicha situación.

El Tribunal de Justicia de la Unión Europea dictaminó que los jugadores con nacionalidad rusa debían ser tratados como ciudadanos europeos, hecho que quedaba recogido en el Acuerdo entre las Comunidades Europeas y Rusia, de 1997. Así pues, pese a no formar parte de la Unión Europea, dicho acuerdo entre las dos partes facilitó la inclusión de jugadores rusos en plantillas europeas. 11 países poseen el mismo acuerdo con Europa: Armenia, Azerbaiyán, Bielorrusia, Georgia, Kazajistán, Kirguizistán, Moldavia, Mongolia, Turkmenistán, Ucrania y Uzbekistán.

Otro de los acuerdos que facilitó la integración de jugadores en plantillas europeas fue el llamado Acuerdo Cotonú, firmado en el año 2.000 por países africanos, caribeños y del Pacífico. Este acuerdo, que expira el 30 de diciembre del 2020, tiene como finalidad la necesidad de desarrollar culturalmente y de facilitar la estancia de jugadores de dichos países en Europa. Jugadores como Didier Drogba, Mahamadou Diarra o Ikechuwu Uche pudieron ocupar plazas de comunitarios en sus respectivos equipos gracias a este acuerdo.

 

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Agustín Alabau
1996. Periodista, nací con un balón en los pies y una idea en la cabeza. Escribo sobre muchas cosas, pero sólo pienso en el deporte. Me importa el fútbol y todo lo que le rodea: estoy aquí para contarlo.

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