miércoles, 30 septiembre, 2020
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España se preparaba para acoger los Juegos Olímpicos por primera vez en su historia. Barcelona era la sede elegida, y en el año 1992, Montserrat Caballé y Josep Carreras fueron los artistas encargados de inaugurar el certamen cantando una sardana, baile oriundo de Cataluña. Antonio Rebollo, otro de los grandes protagonistas de la velada, era un tirador con arco y medallista paralímpico. Apuntó al pebetero, y su flecha dejó una estela de fuego con la que los Juegos Olímpicos daban comienzo. Desde el 25 de julio hasta el 9 de agosto, miles de deportistas compitieron por llevarse una medalla en la ciudad condal. 

Estos JJ. OO. tuvieron una gran cantidad de excepciones, debido a diferentes conflictos geopolíticos entre algunos territorios. En primer lugar, existió un equipo unificado, que permitía que los atletas de la extinta URSS participaran en cualquier modalidad deportiva. En segundo lugar, debutaban en el olimpismo las federaciones de Bosnia y Herzegovina, Croacia, Eslovenia, Namibia y Yemen. 

Por otro lado, hubo un combinado de Participantes Olímpicos Independientes formado por atletas yugoslavos y macedonios que no pudieron participar con sus banderas. Yugoslavia se encontraba en plena Guerra de los Balcanes, mientras que Macedonia no fue reconocida como estado independiente hasta 1993 por la ONU. En total, 169 países buscaban la gloria olímpica.

 

 

En esta edición, 25 deportes se dieron cita en los diferentes recintos deportivos de Barcelona y en las diferentes subsedes. El béisbol, deporte colectivo de poco calado en España, fue disputado por primera vez en unos Juegos Olímpicos. El COI sumaba el bádminton como oficial en esta edición, además de dos deportes de exhibición con seguimiento en el país se jugaron para disfrute de los espectadores: el hockey sobre patines, muy popular en Cataluña, y la pelota vasca, nacida en el País Vasco. También el taekwondo, actualmente oficial, formó parte de dichos deportes.

¿Y el fútbol? En el caso de uno de los deportes que menos brilla en los JJ. OO. pero permite a las jóvenes promesas tener una toma de contacto con el más alto nivel, la escisión de la FIFA y el COI dividió los caminos del deporte rey, ya que los atletas olímpicos eran, salvo contadas excepciones, amateurs. El Mundial es el torneo más importante de todos, pero los JJ. OO., que además sólo pueden disputarse con 23 años como máximo, es un torneo en el que se necesita algo de suerte para formar parte de una plantilla olímpica, debido a la juventud de los integrantes. Aun así, el seleccionador se reserva tres plazas sin límite de edad. 

En esta edición, Barcelona, Sabadell, Zaragoza y Valencia eran las sedes. Este sería el primer torneo con un cambio en las reglas muy importante: la EURO 92, ganada de manera sorprendente por Dinamarca, fue el último torneo en el que los porteros podían tomar el balón con las manos tras un pase del compañero. Aquí, en Barcelona, por primera vez no sería posible, y el castigo era un libre indirecto por esta nueva infracción para favorecer el espectáculo: había nacido la cesión.

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La Quinta de Cobi

La anfitriona esperaba tener unos juegos fructíferos. La selección española de 1992, cuya base era la sub 23, era comandada por Vicente Miera, relegado a la Selección Olímpica tras no haber clasificado a la absoluta para la Eurocopa de ese mismo año. En su lugar había sido contratado Javier Clemente, y el cambio de seleccionador absoluto a técnico de la plantilla de los Juegos Olímpicos le permitió obtener su mayor título como entrenador: una medalla de oro. La Quinta de Cobi, como se le conoció de manera posterior a este combinado en alusión a la mascota de los JJ. OO., deslumbró a todos los espectadores en cada partido.

En otros deportes colectivos como el baloncesto, los registros de los jugadores españoles eran desastrosos: una derrota ante Angola sentenció a España como última de su grupo, partido conocido como el “Angolazo”. En balonmano, España quedó a una victoria de Francia y no pudo pasar de la fase de grupos. Sin embargo, todos los ojos apuntaban al combinado del balompié, lleno de promesas. La primera fase se aventuraba sencilla: España formaba parte de un grupo en el que sus rivales eran Catar, Colombia y Egipto.

 

SELECCIÓN OLÍMPICA DE ESPAÑA – Toni, López, Luis Enrique, Abelardo, Kiko y Berges; Alfonso, Guardiola, Lasa, Ferrer y Solozábal – 08/08/1992 – Juegos Olímpicos de Barcelona 1992, final – Barcelona, Nou Camp

 

España debutó en el Luis Casanova (actual Mestalla), estadio del Valencia CF, frente a Colombia. El partido se celebró un día antes de la inauguración del evento, el 24 de julio. Un contundente 4-0 fue la carta de presentación del equipo entrenado por Miera. No se movería de Valencia hasta la segunda fase, disputando todos sus encuentros en dicho campo. En los dos partidos restantes, España doblegó a Egipto y a Catar con el mismo resultado: 2-0 a favor de la Quinta de Cobi. Con 6 puntos (hasta la temporada 95-96 las victorias valían 2 puntos), 8 goles a favor y ninguno cero en contra, los españoles avanzaban a pie firme a la segunda fase. 

En cuartos de final, España se enfrentaría a Italia, con jugadores que en un futuro estarían en equipos de élite como Albertini o Dino Baggio. El seleccionador fue Cesare Maldini, uno de los grandes ilustres jugadores italianos de todos los tiempos, cuyo apellido atesora gran parte de la historia del AC Milán. Sin duda, los cuartos de final fueron un punto de inflexión, y un gol de Kiko hizo avanzar a la selección. En semifinales, Ghana, la primera selección africana en obtener una medalla en este deporte, tuvo que conformarse con el bronce. España doblegó con dos goles a su rival, e igualaba el registro histórico olímpico en este deporte: desde Amberes 1920 no se llegaba a la final.

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Todo por el oro

La final fue ante un equipo que no es muy dado a formar parte de las grandes citas. Polonia, una selección que para verla en su máximo apogeo tendríamos que retroceder hasta los años 70´, cuando se clasificó para el Mundial dejando fuera a Inglaterra. En este torneo (RFA 74’) acabó tercera, su mayor éxito hasta la fecha. Los tiempos habían cambiado, y el conjunto polaco jugaría como visitante: 92 000 personas se dieron cita en el Camp Nou, hecho que constituyó un récord absoluto de espectadores en la final de fútbol de los Juegos Olímpicos. El partido, muy nivelado, reveló los nervios de los dos equipos. En el tiempo de descuento de la primera parte, Polonia se adelantó tras un fallo defensivo. Toni encajó su primer gol, un mazazo para la selección local, que se retiró a los vestuarios sin digerir el gol.

En la segunda parte, la selección local salió con una actitud más ofensiva. Abelardo, rematando una falta lateral, empató el encuentro, y Kiko, cinco minutos después, daba la vuelta al marcador con un gol anticipándose a la defensa rival. El partido no acababa ahí, ya que Polonia volvía a marcar, en parte, a una indecisión de los locales. En el minuto 90, Kiko, uno de los mejores jugadores del torneo, marcaba a la salida de un saque de esquina el tanto que aseguraba el oro. 

España era campeona por primera vez en su historia, y sumaba así a su palmarés un oro olímpico, que compartía en la vitrina de la Federación Española junto a la Eurocopa de 1964, también obtenida en su casa.

 

Los campeones olímpicos

Santi Miera convocó una plantilla joven, que contó con algunos jugadores que gozaban de gran experiencia en el fútbol internacional a nivel de clubes. Muchos de ellos se encontraban en plantillas de Primera División: Albert “Chapi” Ferrer, Luis Enrique y “Pep” Guardiola venían a los Juegos Olímpicos como campeones de la máxima competición europea a nivel de clubes con el FC Barcelona; Billabona, en el Athletic Club; Rafael Berges y “Paqui”, en el Tenerife; Roberto Solozábal, que además era el capitán de la selección, en el Atlético de Madrid; Paco Soler y Gabriel Vidal en un Mallorca colista y descendido a Segunda; Manjarín (qué no jugó ningún minuto por lesión) y Abelardo en el Sporting, Kiko Narváez en el Cádiz y Mikel Lasa en el Real Madrid. 

Por otro lado, otros militaban en diferentes clubes de Segunda División: el portero Toni Jiménez militaba en la UE Figueres, mientras que el otro portero, Santiago Cañizares, en el Mérida. El ex madridista Amavisca, en la Unió Esportiva Lleida, y Miguel Hernández jugó en el Rayo Vallecano, con el que ascendió a la máxima competición española. 

Los casos más curiosos de esta selección olímpica fueron los de Pinilla, delantero que esa temporada jugó en Segunda División “B” con el Barcelona “B” y en Primera División con el Mallorca. Además, Alfonso, mítico goleador que se aventuró a jugar con botas blancas, disputó esa misma temporada en Primera División 19 partidos con el Real Madrid, sumando a su registro otros dos partidos en Segunda División con el Real Madrid “B”. El único jugador ganador del oro que permaneció toda la temporada en una categoría semiprofesional (2º División “B”) fue Juanma López, integrante del Atlético Madrileño, filial del Atlético de Madrid.

En resumen, España consiguió 22 medallas, 13 de ellas de oro, récord absoluto para el país, ya que en toda su historia había logrado cuatro doradas. Al final, estos fueron unos Juegos Olímpicos dignos de celebración, donde la hazaña de estos futbolistas, contagiados por el espíritu olímpico, hizo mucho para que los Juegos de Barcelona se convirtieran en la mejor actuación española hasta la fecha.

 

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Agustín Alabau
1996. Periodista, nací con un balón en los pies y una idea en la cabeza. Escribo sobre muchas cosas, pero sólo pienso en el deporte. Me importa el fútbol y todo lo que le rodea: estoy aquí para contarlo.

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