miércoles, 28 octubre, 2020
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Las Vegas, Nevada. ¿Les suena esa ciudad? Es donde se realizan la mayor parte de los grandes eventos de boxeo del mundo. Además de ser una localidad fundada a principios del Siglo XX, es famosa por sus casinos y por aquella frase que reza que “lo que pasa en Las Vegas se queda en Las Vegas“. Durante décadas, los pugilistas más importantes ha mostrado sus capacidades en el desierto de Nevada, entre ellos, el mexicano Julio César Chávez.

El 29 de enero de 1994 se produjo un hecho que pocos esperaban: que Chávez perdiera su invicto con el estadounidense Frankie Randall por decisión dividida, en una pelea muy reñida, poniendo fin a una racha de 90 justas sin perder (89 victorias y un empate).

Hasta ese momento, muy pocos habían estado cerca de derrotar al nacido en Ciudad Obregón. De por sí, en el decimoprimer asalto se produjo su primera caída a la lona durante su carrera. Imaginen, 90 justas para que sucediera. Solo por eso, pueden percatarse de la brillantez de su trayectoria. Aunado a eso, su principal virtud era su gancho al hígado, además de ser muy difícil de batir debido a su resistencia física y de atacar constantemente a sus adversarios para no darles respiro.  

Su primer cinturón

El 13 de septiembre de 1984, “el César del boxeo” consiguió su primer título (superpluma del Consejo Mundial de Boxeo) luego de vencer a Mario “Azabache” Martínez en Los Ángeles, California. Esto representó una sorpresa porque Chávez no era el favorito en las apuestas y significó, para ese instante, su triunfo más importante. 

Este lauro fue defendido por JC en nueve oportunidades frente a pugilistas tales como Roger Mayweather (el padre de Floyd Mayweather) y Rubén Castillo, entre otros.  A finales de 1987, tomó la decisión de subir a peso ligero cuando ya tenía total dominio de dicha categoría. Entonces, frente a Edwin Rosario consiguió el título de la Asociación Mundial de Boxeo (AMB) y, en abril del año siguiente, se impuso frente a Rodolfo Aguilar. Más adelante, en 1988, unificó los cinturones de la AMB y la CMB al derrotar a José Luis Ramírez. Al igual que antaño, continuaba imparable y este escalón le quedó pequeño. 

Subida a los superligeros

Nuevamente sin retadores ni rivales que se le pararan enfrente, Chávez decide subir de peso. Sin embargo, no todo era color de rosa porque, para conseguir este ascenso, era necesario abandonar los dos títulos que portaba, y así lo hizo. Y como era de esperarse la seguidilla de éxitos se mantuvo. 

En su segunda pelea en este peso, se impuso a Roger Mayweather (ya le había derrotado una vez) para ganar el campeonato de la CMB. Después de ahí, fueron victorias y más victorias. Se convirtió en alguien imbatible hasta 1994 que cayó con Frankie Randall. Pero no se iba a quedar con eso y logró su revancha cuatro meses más tarde cuando le ganó por nocaut. 

Varias peleas después, perdió con Óscar de la Hoya al retirarse en el cuarto round por una herida en el ojo. Dos años más tarde volvió a enfrentarse a su compatriota y perdió nuevamente. En ese instante, ya se veía a De la Hoya como un sucesor a los ojos de la afición mexicana. Con el paso de los años y ya sobre el final de su carrera, los escándalos eran más notorios que su vida deportiva. Las fiestas nocturnas y su adicción a la cocaína sonaban más que otra cosa. Y era muy lamentable, porque una figura de su estirpe no merecía tal desenlace en su trayectoria profesional, una realmente extraordinaria. 

Tras varias idas y venidas, en la década del 2000 se retiró con una derrota contra Grover Wiley el 17 de septiembre de 2005, con un récord de 107 triunfos, 6 derrotas y un empate. Un registro que hoy en día es casi imposible de igualar o incluso, acercarse, porque la carrera del boxeador es más corta que antes y el espacio de tiempo entre una pelea y otra, que cada vez es mayor, conspira contra el deseo de igualar los números del mexicano. Y bueno, cabe recordar que en 2011, fue inducido Salón de la Fama del Boxeo. 

Julio César Chávez es uno de los grandes pugilistas de la historia y es muy difícil volver a observar a alguien como él, alguien que se ganó el respeto del mundo del deporte en general. Incluso Floyd Mayweather le tiene como referencia. 

El César del Boxeo es único e inigualable. ¿Podrá alguien igualar su leyenda? El tiempo lo dirá.

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Fernando Cámara
Caraqueño (1986), residente en Lisboa. Periodista. Gerente deportivo FIFA/Cies. Durante 7 años escribí de fútbol para Pantalla Deportiva, el diario El Nacional de Venezuela, entre otros. Además de hacer radio en diferentes emisoras. Intenté dirigir un equipo de fútbol sala amateur, pero siempre terminábamos en el tercer tiempo.

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