miércoles, 14 abril, 2021
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Bigote tupido y cabello frondoso, típico de la región más fría de Irán. Una estatura digna de un caballero persa; 1,92. Nombre simple de pronunciar hasta para los individuos más occidentales. Ese nombre de siete letras facilitó su arribo a Europa, específicamente a la élite de la Bundesliga y al equipo más ganador de dicha nación. También facilitó su reclutamiento, sin superar la mayoría de edad, todo esto para enfrentar uno de los peores conflictos bélicos en Asia del siglo pasado.

Estudiante. Goleador. Mundialista. Soldado iraní. Conocido a nivel mundial gracias a Cristiano Ronaldo, el único jugador que ha podido desafiar su utópico récord; superar los 100 goles a nivel de selecciones.

Ali Daei es un milagro. Ya sea desde la creencia cristiana o desde el islam chiita. Creció en un terreno baldío y conflictivo, en Ardebil, un pequeñísimo poblado al noroeste del país. Se crió jugando fútbol callejero y se formó profesionalmente casi de la misma manera. Su padre no lo autorizaba a practicar el deporte mientras tuviera jornadas escolares. A diferencia de eso, su madre lo apoyaba en su rebeldía futbolera.

Así fue toda su vida juvenil, entre el estudio profesional y el fútbol de alto rendimiento. Jugó para el equipo de sus amores, y aunque nunca tejió alfombras como se acostumbra en su región, fue autor de una gloriosa época del seleccionado iraní. Cumplió la hazaña de ver más allá de Teherán y brillar en otro continente, además de representar a su patria en dos Mundiales, sin mucho éxito pero sí con un gran simbolismo.

109 goles en 149 partidos con el combinado nacional lo ponen aún en el primer lugar. Ser el máximo artillero histórico a nivel de selecciones. En su mejor momento superó los goles de Pelé (77) y Ferenc Puskás (84), incluso sin ser tan brillante como los antes mencionados. Con una carrera dilatada y poco menos exitosa en clubes, Ali Daei fue Irán en su máxima expresión. El padre del fútbol iraní. El hombre gol de Asia y Europa.

Futbolista por coincidencia

Aunque siempre mostró inclinación por ser futbolista, Irán no vivía tiempos prósperos. Su fútbol formativo era precario. La infraestructura era nula y a partir de 1980, el país se quedó sin materia prima. No había jugadores que le dieran vida al deporte. Irán comenzó una guerra con Irak que perduró por ocho años, donde, como de costumbre, los combatientes eran apenas jovencitos. Así ocurrió con Ali Daei, con fúsil en mano y la muerte casi segura en el bolsillo.

Era una guerra cruda. De trincheras, detonaciones asesinas y armas químicas. Estados Unidos había apoyado a Irak, pese a tener una población mucho más pequeña que la iraní. Murieron cerca de 200.000 soldados por cada bando y, para 1988, la guerra cesó sin un claro ganador, pero con devastaciones suficientes en ambos territorios. Todo comenzó con el objetivo iraquí de anexarse tierras iraníes. También tuvieron que ver los temas religiosos y la mella del final de la Guerra Fría.

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Mientras tanto, el fútbol se paralizó. Algunos (muchos) murieron, otros volvieron sin la capacidad física, y otros, tal vez, no fueron los mismos después de la guerra.

Por su parte, Ali Daei, que ya había tenido alguna experiencia en un club juvenil y semiprofesional de Ardebil, ingresó a la Universidad de Teherán para formarse como licenciado de Ingeniería Metalúrgica, todo esto luego de su paso por el ejército. El mejor camino para una vida próspera era Teherán, la capital. Allí se destacó como futbolista universitario, mientras clubes profesionales y nacionalmente reconocidos ponían la atención en este nuevo surgimiento. Era la única manera de reforzarse por aquella época, viendo posibilidades en estudiantes y escuelas técnicas de Irán.

Fue contratado por el Taxirani, un club capitalino de segunda división. Posteriormente, fue goleador en su primera temporada con 14 goles, siendo transferido al Bank Tejarat de la primera categoría, equipo donde militó cuatro años y en el que fue máximo artillero en tres de ellos. Incluso, para 1992, marcó 27 goles en 30 compromisos, estadística que le dio un cupo en la selección nacional, donde brilló durante más de 14 años y en la cual hasta su apariencia física se vio claramente modificada tras el cambio de siglo.

Se graduó como ingeniero mientras ya ejercía como futbolista profesional en Irán.

Su década dorada

Su primera presencia con la selección fue en 1993, cuando fue convocado para las eliminatorias hacia Estados Unidos 1994. Debutó ante Omán y, aunque Irán fracasó en su sueño mundialista por cuarta vez consecutiva, Sharhriar se llevó el premio a mejor jugador en esa fase preliminar, incluyendo el Botín de Oro con cuatro anotaciones. Su primer gol lo marcó ante China Taipei, punto importante para llegar al equipo del que era hincha, Persépolis, según muchos, el club más grande de Irán.

Allí fue campeón de la liga local y tuvo la fortuna de salir al fútbol del exterior, cuando firmó con el equipo catarí Al-Sadd SC. Siendo goleador de la copa asiática, el equipo de Arminia Bielefeld lo fichó en la temporada 1997-98, cuando en su historial ya contaba con 29 goles en 38 partidos con su equipo nacional. Era un gigante. Potente en los duelos aéreos y superior físicamente a sus contrincantes asiáticos. Su mejor virtud era el gol de cabeza y el gol de primer toque con algo de fuerza bruta.

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Ali Daei Irán

Llegar a Alemania representó el mejor momento de un jugador iraní. También una presión grande, al ser el refuerzo estrella de un club recién ascendido a la Bundesliga. El éxito en su nuevo club fue escaso, pues marcó siete goles en 25 partidos. Su historial no fue igual que con Irán, pues en el mismo lapso de tiempo celebró 17 goles en apenas nueve partidos rumbo a Francia 1998. Aun así, mientras el pequeño alemán jugaba contra clubes como Hamburgo, Kaiserlautern o el mismo Borussia Dortmund, el gigante Irán vencía 0-17 a Maldivas, 0-7 a Kirguistán y 9-0 a Maldivas nuevamente.

Irán, rumbo a la Copa Mundial, marcó 39 goles en apenas seis compromisos. Ali Daei era el artífice perfecto, pero al final de la temporada no le sirvió su mayor cualidad para salvar al Arminia Bielefeld de regresar a la 2. Bundesliga.

Bayern Múnich y Mundial 98

Sin ser un goleador exagerado a nivel de clubes, el Ali Daei de la selección era un tipo diferente. En la esfera asiática rompía las redes sin despeinarse contra defensas gaseosas. En cuestión de clubes ya tenía un mejor trampolín, por lo menos jugando en una de las cinco grandes ligas de Europa. Llegar a Francia para el Mundial daba otro tinte de expectativa. Irán volvía luego de 20 años y en sus filas estaba un constante anotador. Era el más conocido, por no decir que era el único. Era el capitán y portaba la 10, siendo un 9.

Sin marcar goles en la cita orbital, Ali Daei tuvo dos partidos de alta importancia. Los iraníes vencieron 1-2 a Estados Unidos, en un compromiso álgido desde el tema político y el conflicto que había sacudido al país persa en los ochenta, con el apoyo a las tropas iraquíes; fue el único partido que ganó Irán en ese Mundial. Por otro lado, aun perdiendo con Alemania 2-0, Franz Beckenbauer recomendó al delantero asiático al Bayern Múnich, el mejor equipo de la Bundesliga. Sin marcar y jugando para una selección débil fuera de Asia, Ali Daei dio el salto más grande. Y no fue para ganar un cabezazo.

2,5 millones de euros fue la cifra que el gigante bávaro desembolsó por el iraní goleador. Para esa campaña 1998-99, Bayern Múnich incorporó a nueve jugadores, de los que Daei era el segundo mejor valorado, solo por debajo del alemán Stefan Effenberg, quien llegó por 4,25 millones.

Sin embargo, el cambio de escuadra no tuvo efecto en el rendimiento goleador de Ali, hablando en calidad de clubes. Solo marcó seis anotaciones en 23 partidos jugados, sumándole el título de la Bundesliga y la Copa de la Liga. Además, como muchos recordarán, ese Bayern Múnich perdió la final de la Champions League ante el Manchester United, de una manera sorprendente en el Camp Nou. Y más allá de su look clásico, su curiosa procedencia y el gigantesco promedio goleador con la selección, el Die Roten fue mucho para Ali Daei, quien inmediatamente después de finalizar dicha temporada recaló en un club más modesto, el Hertha de Berlín.

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Ali Daei Bayern Múnich

En la capital alemana, vistiendo a rayas azules, Ali Daei firmó su mejor momento en los dos frentes, tanto en selección como en club. Con la H, durante 88 partidos celebró 12 goles, convirtiéndose de por medio en el primer asiático en convertir gol en la Champions League, llevándose un doblete ante el Chelsea inglés y cerrando esa campaña europea de 1999-00 con cuatro dianas internacionales.

El epílogo del goleador

La misión de ir a Corea y Japón 2002 fue un rotundo fracaso para Irán. Sin embargo, Ali Daei no falló en sus números goleadores. Para ese año superó los 80 goles con el combinado nacional y puso su nombre como máximo goleador histórico en una selección mayor. También terminó su pasantía en el fútbol europeo, y terminó jugando en los Emiratos Árabes Unidos para el reconocido Al-Shabbab, previo a su regreso al fútbol iraní.

Irán sí pudo clasificar a Alemania 2006, luego de vencer en el camino 7-0 a Laos en dos ocasiones. No faltó el nombre de Ali Daei en cada compromiso, marcando nueve goles en las eliminatorias asiáticas. Eso sí, ya habiendo superado el centenar de goles con su equipo patrio, su convocatoria para el Mundial fue realmente criticada, según medios iraníes por su veteranía y su poca continuidad en el elenco Saba Battery.

Era más robusto, típico de la edad. Las canas se habían apoderado de su melena color carbón y ese bigote característico apenas se sostenía. La indumentaria ya no era la misma; las mangas por debajo de los codos y los diseños imponentes fueron reemplazados por la sutileza y los diseños estéticos más actuales, además de un concepto totalmente renovado.

Irán se despidió como último del Mundial, luego de enfrentar a Portugal, México y Angola. Un punto y cero goles del envejecido Ali Daei, que cerró su etapa goleadora con un tanto ante Costa Rica en un amistoso previo al campeonato orbital.

Ali Daei Alemania 2006

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