sábado, 23 enero, 2021
Banner Top

Bañado por el Océano Pacífico y atravesado -lógicamente- por el paralelo del Ecuador, es uno de esos destinos turísticos que los amantes de los climas tropicales han de visitar. No es casualidad que aproximadamente el 60% del PIB del país venga del sector servicios. Son ciudades como la capital Quito, Guayaquil o Cuenca las que más foráneos atraen, pero la ciudad de Manta es la que nos atañe hoy.

Al buscar actividades para hacer en esta céntrica ciudad costera, además de visitar la Playa del Murciélago, son recurrentes los enlaces relacionados con avistamientos de delfines. Y es que esos cetáceos son tan populares en la región que el propio club de la ciudad adoptó su nombre en el momento de su fundación: el 1 de marzo de 1989 nacía el Delfín Sporting Club, uno de los clubes más peculiares de toda Sudamérica.

Tras conseguir la franquicia del Club Deportivo 9 de Octubre de Manta, arrancaron su andadura en el fútbol ecuatoriano en la Serie B, segunda división del país. El paso era veloz: primera temporada, primer ascenso. O lo que es lo mismo, un simple año de vida para alcanzar la máxima categoría. Haciéndose con jugadores de gran reputación nacional, los “cetáceos” fueron asentándose en la élite, entrando en 1993 en el octogonal final que decidiría el título y finalizando en un más que meritorio quinto puesto.

Paso a paso, iba ganando terreno al otro gran equipo de la región de Manabí, el Club Atlético Green Cross. Tal fue el punto que adoptó el apodo del “Ídolo de Manta”, aunque las alegrías se transformaron en grandes altibajos. Siete años después del ascenso a Serie A, cayeron a la serie B, convirtiéndose en un equipo “ascensor”, con una crisis económica a principios de siglo que emponzoñó aún más las cosas. Sumidos en graves problemas, acabaron descendiendo a la tercera división nacional en 2007, tocando así su fondo histórico.

Tratando de salir del lodo en el que ya llevaban años sumidos, 2013 les tendría preparado un nuevo golpe muy duro. Además de que el juego no acompañaba, el defensa central Freddy Castillo fue asesinado, hundiendo anímicamente a un plantel que ya de por sí tenía varías dificultades. Pero cual ave fénix, esa irreparable pérdida pareció servirles como acicate y tras duros trámites deportivos lograron el necesario ascenso. Tenía que ser ese año.

Ya de vuelta en la ‘B’, los resultados no eran los esperados. Muchos cambios en el juego, en los jugadores y en la forma de tomar las decisiones no ayudaban, y tras varios bandazos la directiva se echó a un costado para facilitar la regeneración del club. Y como dice el refrán, “a grandes males, grandes remedios”, pues la situación cogió finalmente un tinte ascendente hasta que en 2015 volvían 14 años después a la máxima división.

En su segundo año tras el regreso los resultados fueron mucho mejores de lo que en un principio se pudiera esperar. El 2 de julio de 2017, tras ganar a Liga de Quito por 4-1, ganaban su primera etapa del Campeonato Ecuatoriano, y por tanto se ganaban un billete a la Copa Libertadores y a la final nacional. Aunque caerían ante Emelec, ya habían hecho historia. La siguiente campaña, más centrados en el sueño continental, lograron hacer un digno papel; las victorias ante Colo-Colo y Atlético Nacional les dejaron opciones de llegar a octavos en su primera participación, aunque se esfumó en la última jornada ante Bolívar.

2019 sería el año de mayor festejo en el club cetáceo, adjudicándose su primer título de la Serie A. Contra Liga de Quito, su verdugo anteriormente en la final de la Copa, la revancha supo doblemente dulce. Con un 0-0 en la ida y otro 0-0 en la vuelta, todo se iba a decidir desde el punto fatídico, los once metros. Y ahí emergió la figura de Pedro Ortiz, que se convirtió en héroe tras detener tres de los cinco penaltis que le lanzaron dando el campeonato a Delfín. Histórico en lo propio, pero histórico también en lo nacional, pues nunca un equipo había ganado el torneo sin ser capital de provincia.

Como continuación de un sueño que aún mantienen en Manta, quedaron encuadrados en un grupo con Santos, Olimpia y Defensa y Justicia, donde el sentido común les colocaba como “cenicienta” del grupo. Estaban desahuciados tras cuatro jornadas, sumando un punto de doce posibles, pero una vez más resurgieron. Un 3-0 ante los argentinos y un agónico 0-1 en Paraguay les daba el pase a octavos, una prueba de que en el fútbol los milagros existen. Además, a modo de anécdota, superaron a los argentinos de Tigre como equipo sudamericano con nombre animal con más puntos en la Copa Libertadores.

Quizá como broche final de una ilusión jamás esperada, les espera en octavos de final el poderoso Palmeiras. Primero en el estadio de Jocay y luego en Brasil, tienen una oportunidad única de darse a conocer en todo el mundo. Pero lo más importante ya lo han conseguido: unir a la ciudad con un mismo fin, animar al Delfín. Después de su breve pero intensa historia el fútbol les debía una, y hasta que los 180 minutos confirmen nada, solo les queda confiar en el Ídolo de Manta.

  • ¡Hola! Esperamos que hayas disfrutado del artículo. Antes de que te vayas queremos recordarte que estamos preparando cosas grandes, pero necesitamos la ayuda de nuestros lectores para hacerlas realidad. Por eso, si te gusta lo que hacemos en The Line Breaker, abrimos un canal para que consideres invitarnos a un café y así ayudarnos a mantenernos en pie.
(Visited 3 times, 1 visits today)
Tags: ,
Avatar
2001. Iba para geógrafo, luego para político y me tuve que conformar con el fútbol. Amante del fútbol exótico y que trasciende más allá de dar patadas a un balón.

Related Article

No Related Article

The BreakerLetter

Archivos

¡Ya salió la The Lines 13!

Consíguela haciendo clic aquí

Nuestras Redes

INSTAGRAM

Mis Marcadores